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Hace pocas semanas fuimos a Castronuño, uno de nuestros lugares preferidos de Valladolid para visitar y hacer fotografías. Y esta vez fue para pasar la tarde con Laura y Jose Luis haciendo su reportaje preboda.

 

Y antes charlamos un poco, viendo que Laura estaba un poco nerviosa con el tema de las fotos y la cámara. Así que les expliqué mi forma de trabajar y de lograr que las personas se sientan cómodas ante todo, para lograr fotografías naturales y donde ellos se vean bien. Y poco a poco fuimos haciendo algunas fotos, y mientras las veían Laura iba perdiendo el miedo y cogiendo confianza.

 

Así que al final fue todo sobre ruedas. Visitamos varios lugares del entorno de Castronuño, y gracias al todoterreno de Jose Luis, llegamos cómodamente al otro lado del río, a una zona muy tranquila y agradable donde hay una zona de pesca con muy buenas vistas sobre el Duero, donde terminamos la sesión poco antes de anochecer.

 

Todos quedamos muy satisfechos con el resultado, y además pasamos un rato muy agradable, muy bien acompañados. Es un placer indescriptible sentirse tan cómodo con las parejas que se van a casar, y un paso importante para que el día de la boda todo salga perfecto.

 

¡Mil gracias a Laura y a Jose Luis por su confianza, y nos vemos muy pronto!

 

 
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Preciosa la boda de Ana y Juan, una pareja muy jóven que se dió el "si quiero" el pasado mes de Junio en la magnífica iglesia de Velilla (Valladolid).El día fue perfecto, soleado y con una temperatura muy agradable, ideal para estar cómodos y no pasar frío ni calor, y sobre todo, olvidarse del paraguas. Aunque le podríamos haber utilizado, porque nunca había visto tirar tanto arroz  a unos novios a la salida de la iglesia (creo que un amigo de los novios me dijo que 27 kilos...)

 

Después de la ceremonia realizamos una breve sesión de fotos en Velilla y su entorno, antes de dirigirnos hacia La Fuente de los Ángeles, donde siempre nos tratan de maravilla y para los novios es garantía de éxito y buen servicio. Allí disfrutaron de un fantástico cóctel en los jardines antes de dar comienzo el banquete.

 

Después de comer, Ana y Juan aprovecharon la tarde veraniega para hacer el baile nupcial en los jardines, rodeados de familia y amigos. Ha sido una de las grandes bodas en cuanto a número de invitados en lo que llevamos de temporada, por encima de las 200 personas, con muchos amigos y gente joven que hicieron que fuese un día muy divertido.

 

Os dejamos con un breve resumen fotográfico, y deseamos a Ana y a Juan toda la felicidad del mundo.

 

¡Mil gracias por vuestra confianza!

 
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Como me prometió, Sergio me sorprendió el día de su boda. Bueno, a mi y a todos. Al abrirme la puerta de su casa ya vi que íbamos a tener una boda divertida y original.

 

En casa de Ana, la novia, me encontré algunos nervios, pero Ana estaba bastante tranquila y guapísima. Y eso da mucha tranquilidad. Así que me fui a la iglesia a preparar la llegada de la novia.

 

Allí nos esperaban todos lo invitados, sorprendidos con la chistera y el bastón que lucía Sergio. Sin duda el novio más original que he podido fotografiar hasta ahora.

 

La ceremonia transcurrió con normalidad y a la salida una lluvia de arroz y confeti esperaba a los recién casados. Todos los invitados estaban muy animados, el tiempo acompañaba y los novios estaban radiantes y muy felices, así que a partir de este momento comenzaba la verdadera fiesta.

 

Fuimos a hacer una rápida sesión de fotos por Tordesillas antes de dirigirnos al restaurante El Bohio, en Simancas. También en su entorno, en el pinar, hicimos otra breve y divertida sesión de fotos de unos 10 minutos, lo suficiente para no perder mucho tiempo ni cansar a los novios, ya que les esperaban muchas horas de diversión.

 

En El Bohio todo fue sobre ruedas, empezando por el cocktail en su jardines, y terminando con la gran fiesta que casi se prolonga hasta el amanecer...

 

 
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Mayo fue un mes complicado si hablamos de lluvias. Y aquel sábado 26 de mayo el cielo estaba nublado por tierras palentinas. Cris fue a casa de David (el novio) mientras yo fuí a casa de Patricia (la novia). Y todos estábamos pendientes del cielo, felices, porque de momento no llovía.

 

Pero fue salir hacia Cevico de la Torre, lugar de la ceremonia, y comenzar a llover, en algunos tramos con bastante fuerza... Patricia estaba preocupada. Tenía la ilusión de cumplir la tradición de su pueblo subiendo la escalinata de la iglesia. Así que nos protegimos en casa de su abuela hasta que se hizo un claro en el cielo y paró la lluvia. Nos pasamos un poco de la hora, con la disculpa de que la novia siempre llega un poco tarde ;)

 

David ya la esperaba arriba, en la puerta de la iglesia. Había subido las escaleras cuando más llovía, acompañado de la madrina y protegidos con paraguas. Cris les hizo una foto que a partir de ahora voy a enseñar a todos los novios que estén preocupados si llueve en el día su boda. Feliz, paraguas en mano, con una sonrisa, y de su brazo la madrina, igual o más sonriente que el novio. 

 

Patricia cumplió la tradición y subió caminando también, pero sin lluvia. Y la ceremonia se celebró entre la emoción y los nervios lógicos. A la salida un precioso coche antiguo esperaba a los novios, y nos fuimos a la ermita de la Virgen del Rasedo, ubicada en un alto, y donde estaba lloviendo con fuerza.

 

Parecía que el reportaje se nos iba a complicar, así que hicimos algunas fotos en interior, y milagrosamente dejó de llover unos instantes, y aprovechamos para hacer fotos en el exterior. Tuvimos una suerte tremenda, y nos fuimos muy satisfechos hacia La Fuente de los Ángeles, en Villanubla, donde afortunadamente lucía el sol, y por fin nos olvidamos del paraguas para disfrutar al 100% de la boda de Patricia y David.

 

Os dejo un resumen en fotos de aquel gran día, donde lo pasamos estupendamente y nos trataron de maravilla.

 
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Una de mis ubicaciones preferidas en la provincia de Valladolid para hacer reportajes preboda es Tiedra, un pequeño pueblo que da mucho juego, con diferentes ubicaciones y donde puedo combinar ambientes diversos sin recorrer grandes distancias. Fue casualidad, pero cuando se lo propuse a Verónica y Luis, accedieron encantados, porque parte de su familia proviene de allí, así que les une un vínculo especial con Tiedra.

 

Era pronto para aprovechar los precisos campos de lavanda en flor, pero logramos hacer una sesión muy bonita, a pesar de los nervios iniciales. Fue muy curioso, porque se suponía que era Luis el que iba nervioso, y antes de las fotos nos tomamos tranquilamente una cerveza para coger confianza. Pero en cuanto saqué las cámaras, fue Verónica la que comenzó a ponerse nerviosa, y Luis a estar más relajado.

 

Fue una anécdota, porque pronto lograron relajarse y sentirse cómodos, algo que trabajo en cada reportaje preboda, para que el día de la boda todo vaya rodado ;)

 
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