Preboda
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En una cálida tarde de finales de junio buscamos la sombra y el frescor del Duero, primero haciendo una sesión en el molino de la Peña, un lugar abandonado con un encanto especial en el que he hecho varias sesiones con parejas con resultados fantásticos.

 

Y con María y Rodri no iba a ser menos. Aunque estaban nerviosos, sobre todo Rodri. Así que primero charlamos un poco para quitar hierro al asunto, y explique en que consisitía la sesión, y cómo sentirse cómodos conmigo y ante la cámara. A partir de ahí todo fue sobre ruedas. María no paró de reirse en toda la sesión, y se lo fue contagiando a Rodri, así que pasamos un rato muy divertido.

 

El lugar acompañaba y estábamos muy cómodos, y cuando teníamos lo que queríamos, aproveché un desnivel en el terreno para hacer un contraluz precioso.

 

Desde allí cruzamos el puente y fuimos a la zona del Árbol Caido, también a orillas del Duero. Allí terminamos la sesión, entre abrazos, besos y sonrisas. Para poner la guinda del pastel, hubo un atardecer muy bonito, y encontré un encuadre fantástico para hacer un contraluz sobre el reflejo del sol en el río Duero. Quizás sea una de las fotos que más me gustan de todas las que he hecho hasta ahora, y se que a María y a Rodrigo les ha encantado, y eso para mí es lo más gratificante.

 

En unos días nos reencontramos, pero ya vestidos de novios :)

 

 
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Hace pocas semanas fuimos a Castronuño, uno de nuestros lugares preferidos de Valladolid para visitar y hacer fotografías. Y esta vez fue para pasar la tarde con Laura y Jose Luis haciendo su reportaje preboda.

 

Y antes charlamos un poco, viendo que Laura estaba un poco nerviosa con el tema de las fotos y la cámara. Así que les expliqué mi forma de trabajar y de lograr que las personas se sientan cómodas ante todo, para lograr fotografías naturales y donde ellos se vean bien. Y poco a poco fuimos haciendo algunas fotos, y mientras las veían Laura iba perdiendo el miedo y cogiendo confianza.

 

Así que al final fue todo sobre ruedas. Visitamos varios lugares del entorno de Castronuño, y gracias al todoterreno de Jose Luis, llegamos cómodamente al otro lado del río, a una zona muy tranquila y agradable donde hay una zona de pesca con muy buenas vistas sobre el Duero, donde terminamos la sesión poco antes de anochecer.

 

Todos quedamos muy satisfechos con el resultado, y además pasamos un rato muy agradable, muy bien acompañados. Es un placer indescriptible sentirse tan cómodo con las parejas que se van a casar, y un paso importante para que el día de la boda todo salga perfecto.

 

¡Mil gracias a Laura y a Jose Luis por su confianza, y nos vemos muy pronto!

 

 
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Una de mis ubicaciones preferidas en la provincia de Valladolid para hacer reportajes preboda es Tiedra, un pequeño pueblo que da mucho juego, con diferentes ubicaciones y donde puedo combinar ambientes diversos sin recorrer grandes distancias. Fue casualidad, pero cuando se lo propuse a Verónica y Luis, accedieron encantados, porque parte de su familia proviene de allí, así que les une un vínculo especial con Tiedra.

 

Era pronto para aprovechar los precisos campos de lavanda en flor, pero logramos hacer una sesión muy bonita, a pesar de los nervios iniciales. Fue muy curioso, porque se suponía que era Luis el que iba nervioso, y antes de las fotos nos tomamos tranquilamente una cerveza para coger confianza. Pero en cuanto saqué las cámaras, fue Verónica la que comenzó a ponerse nerviosa, y Luis a estar más relajado.

 

Fue una anécdota, porque pronto lograron relajarse y sentirse cómodos, algo que trabajo en cada reportaje preboda, para que el día de la boda todo vaya rodado ;)

 
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Encantadora la pareja que forman Rebeca y Javier, muy jóvenes y con una madurez envidiable. El día que hicimos el preboda fue muy fácil trabajar con ellos. Son cariñosos, calmados y transmiten paz y ternura en cada gesto. 

 

Por suerte tuvimos una tarde primaveral muy agradable, y además de hacer la mitad del reportaje en Tordesillas, luego nos acercamos hasta Mota del Marqués, en una de esas ubicaciones que siempre tienes en mente pero nunca te atreves a hacer allí un trabajo de este tipo. Hasta que llega el día, y con ellos todo fue coser y cantar (cómo me gusta esta expresión).

 

Ya faltan pocos días, casi pocas horas, para que Rebeca y Javier se den el "si quiero", y aunque estoy deseando que llegue ese momento, antes me apetece compartir un pequeño resumen de lo que hicimos en el preboda, de lo fotogénicos que son, de lo que se quieren... 

 

 
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El verano pasado quedamos en un bar de Palencia para conocernos, presentar mi forma de trabajar, y que me contasen todos los planes que tenían para el día de su boda. Semanas después volvimos a encontrarnos en Palencia para formalizar el contrato y poner en marcha esta aventura apasionante de la que soy testigo privilegiado.

 

Con la complicada primavera que nos ha tocado vivir este año, tuvimos que pensarnos bien si seríamos capaces de encontrar un día que nos permitiese estar cómodos para el reportaje preboda. Finalmente el día elegido hubo viento fuerte, pero por suerte elegimos una ubicación con bastantes lugares donde protegernos del aire, ya que Ampudia está bien protegida en un pequeño valle rodeada de páramos.

 

Me encanta Ampudia, es un pueblo pequeño muy acogedor del sur de Palencia. Muy bonito, con historia, con rincones preciosos, y sobre todo muy fotogénico. Aunque como digo siempre, lo importante es la pareja, pero es cierto que elegir una ubicación correcta ayuda mucho, y Ampudia nunca defrauda, tanto si vas a dar un paseo, como si vas a hacer fotos de paisaje, o como en nuestro caso, a hacer la sesión preboda.

 

Y todo salió genial. Aunque luchando con el viento, no nos vamos a engañar. Patricia tuvo que colocarse el pelo cientos de veces. Trabajamos para que ella  pudiera situarse con el aire a favor, y así lograr alguna foto con el movimiento de su pelo. Pero cuando el viento es tan fuerte, es incontrolable. Así que tiramos varias ráfagas para elegir la mejor foto en cada una de ellas.

 

Y después tuvimos tiempo de acercarnos a Montealegre, a la zona del castillo. Una imponente fortaleza desde donde en días despejados se puede ver incluso la Cordillera Cantábrica. Eso si, el día que fuimos nosotros, con el fuerte viento, ¡no salimos volando de milagro!

Pero logramos fotos superchulas, especialmente cuando el sol se situó en el horizonte y pudimos hacer esos retratos tán calidos con la luz anaranjada del atardecer.

 

Al final logramos un reportaje preboda muy completo en tierras palentinas, donde me siento tan cómodo siempre, y con una pareja que me lo puso muy fácil desde el principio. Eso si, tuvimos que tomarnos un cafe bien caliente al terminar la sesión, porque al final si que pasamos algo de frío. Pero sin duda mereció la pena :)

 
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